Escandallo (o food cost) en el restaurante: cómo hacerlo paso a paso con un ejemplo real
Pregunte a un restaurador cuánto le cuesta producir su plato más vendido y obtendrá, casi siempre, una de estas dos respuestas: una cifra aproximada "de cabeza" o un silencio incómodo. Las dos salen caras. La materia prima es una de las dos mayores partidas de gasto de un restaurante, y es la que antes se puede corregir: no bajando la calidad, sino midiendo bien.
La herramienta para medirla es el escandallo (o food cost): "escandallo" es el término habitual en España, mientras que en México, Argentina, Colombia o Chile se habla sobre todo de "food cost" o costo de receta. Es exactamente lo mismo: calcular al céntimo lo que cuesta producir cada plato, mermas incluidas, y vigilar qué porcentaje de las ventas se va en materia prima.
En esta guía lo hacemos de verdad, con números: la plantilla con sus columnas, el escandallo completo de un plato real paso a paso, el tratamiento de mermas y rendimiento, la diferencia entre food cost teórico y real (ahí se esconden las pérdidas), los rangos de porcentaje razonables según el tipo de restaurante y cada cuánto conviene actualizarlo todo con la inflación.
En resumen:
- el escandallo desglosa una receta ingrediente a ingrediente: peso bruto, merma, peso neto, precio unitario y coste total por ración;
- la merma es el punto donde fallan la mayoría de los cálculos: se compra peso bruto pero se sirve peso neto, y el precio real por kilo aprovechable es siempre mayor que el de la factura;
- el food cost del periodo se calcula con inventarios: (inventario inicial + compras - inventario final) ÷ ventas de comida sin impuestos;
- la diferencia entre el food cost teórico (lo que deberían haber costado los platos vendidos) y el real es la desviación: desperdicio, raciones generosas y errores de recepción;
- no existe un porcentaje ideal universal: se pagan facturas con euros (o pesos) de margen, no con porcentajes.
Qué es el escandallo (o food cost) y por qué decide su margen
El escandallo de un plato es su ficha de coste: la lista exacta de ingredientes con sus cantidades por ración, el precio actualizado de cada uno y, al final, el coste total de poner ese plato delante del cliente. El food cost, como porcentaje, es la relación entre ese coste y el precio de venta: si un plato cuesta 5 € de materia prima y se vende a 20 € sin impuestos, su food cost es del 25 %.
La misma lógica funciona a dos niveles, y conviene no mezclarlos:
- Por plato: el escandallo de cada receta. Sirve para fijar precios, estandarizar raciones y saber qué platos dejan margen de verdad.
- Por periodo: el food cost global del mes o de la semana, calculado con inventarios y ventas. Sirve para detectar desviaciones: si sus escandallos dicen 29 % y el mes cierra a 33 %, algo se está perdiendo entre la cámara y la mesa.
Un apunte antes de entrar en faena: todo este artículo trabaja el numerador de la fracción, el coste. El denominador son las ventas de comida, y depende de tener el comedor lleno; esa parte es la nuestra, porque un sistema de reservas gratuito y sin comisiones mantiene las mesas ocupadas sin restarle un céntimo al margen que tanto cuesta construir. Coste controlado y sala llena son las dos mitades de la misma rentabilidad.
La plantilla de escandallo: las columnas que necesita
No hace falta ningún software caro: una hoja de cálculo con una pestaña por plato es suficiente, siempre que tenga las columnas correctas. La plantilla mínima que funciona lleva, por cada ingrediente, estas ocho columnas:
- Ingrediente: uno por línea, incluidos aceite, mantequilla y guarniciones.
- Peso bruto: lo que sale de la cámara o del almacén para preparar una ración, tal y como se compró.
- Merma (%): la parte que se pierde al limpiar, deshuesar, pelar o cocinar.
- Peso neto: lo que de verdad llega al plato (bruto × (1 - merma)).
- Precio de compra: el precio por kilo o litro de la última factura, no el de hace seis meses.
- Precio neto por kilo: precio de compra ÷ rendimiento. Es la columna que casi nadie pone y la que más errores evita.
- Coste por ración: peso neto × precio neto por kilo.
- Total del plato: la suma de todas las líneas, más una pequeña partida fija para especias, sal y condimentos (un 2 a 3 % del total funciona bien como aproximación).
Con el total del plato y el precio de venta sin impuestos, el porcentaje sale solo: coste ÷ precio de venta × 100. Vamos a rellenarla con un plato de verdad.
Cómo hacer un escandallo paso a paso: ejemplo con un plato real
Tomemos un clásico de carta que existe igual en Madrid, Ciudad de México o Buenos Aires: salmón a la plancha con patata y verduras de temporada. Los precios del ejemplo son de un restaurante en España, en euros; el método es idéntico en pesos mexicanos, argentinos o colombianos, solo cambian las cifras.
Paso 1: estandarice la receta
El escandallo empieza por una decisión de cocina, no de números: fijar la receta única del plato. Ración de 180 g netos de salmón, 120 g de patata, 100 g de verduras, la grasa de cocción y el limón. Si cada cocinero sirve "a ojo", el escandallo será una ficción; por eso la báscula en la partida es la mejor amiga de este cálculo.
Paso 2: calcule mermas y rendimiento
Aquí se gana o se pierde la precisión. El salmón entra entero por la puerta de atrás: con cabeza, espinas y piel. De un salmón entero, tras limpiarlo y sacar lomos sin piel, queda aprovechable en torno a la mitad del peso; en nuestro ejemplo, un rendimiento del 55 % (merma del 45 %). La consecuencia es directa:
Precio neto por kilo = precio de compra ÷ rendimiento
Si el salmón entero cuesta 12,90 €/kg en factura, el kilo aprovechable cuesta en realidad 12,90 ÷ 0,55 = 23,45 €/kg. Casi el doble. Quien calcula la ración de 180 g al precio de factura (2,32 €) en lugar del precio neto (4,22 €) está regalando margen sin saberlo, plato tras plato.
Las mermas se miden una vez, pesando antes y después de limpiar, y se anotan en la plantilla. Y ojo con el matiz: las espinas que acaban en un fumet siguen siendo merma del escandallo del salmón (el fumet tendrá su propio escandallo con coste de entrada casi nulo).
Paso 3: complete la tabla
| Ingrediente | Peso bruto | Merma | Peso neto | Precio compra | Precio neto/kg | Coste ración |
|---|---|---|---|---|---|---|
| Salmón fresco entero | 327 g | 45 % | 180 g | 12,90 €/kg | 23,45 €/kg | 4,22 € |
| Patata | 150 g | 20 % | 120 g | 1,20 €/kg | 1,50 €/kg | 0,18 € |
| Verduras de temporada | 130 g | 23 % | 100 g | 2,80 €/kg | 3,64 €/kg | 0,36 € |
| Aceite, mantequilla, limón | 0,35 € | |||||
| Especias y varios (2-3 %) | 0,10 € | |||||
| Coste total del plato | 5,21 € |
Paso 4: calcule el porcentaje sobre el precio sin impuestos
El plato se vende a 18,50 €. Pero cuidado con la trampa fiscal: en España el precio de carta lleva el IVA incluido, y el servicio de restaurante tributa al tipo reducido del 10 % según la Agencia Tributaria. Esos 18,50 € contienen 1,68 € que no son suyos: la base real es 16,82 €.
Food cost del plato = 5,21 ÷ 16,82 × 100 = 31 %
Quien divide por los 18,50 € brutos cree tener un 28,2 % y se engaña casi tres puntos. En México ocurre lo mismo con el IVA general del 16 % previsto en la Ley del IVA: el precio al público lo incluye, y el food cost se calcula siempre sobre la base sin impuesto. Compare porcentajes solo si sabe sobre qué base están calculados.
El food cost del periodo: la fórmula con inventarios
El escandallo dice lo que un plato debería costar. Para saber lo que la cocina consumió de verdad en un mes, la fórmula correcta usa inventarios, no solo compras:
Food cost del periodo = (inventario inicial + compras - inventario final) ÷ ventas de comida sin impuestos × 100
Un ejemplo con cifras redondas: inventario inicial de 4.500 €, compras del mes de 12.800 €, inventario final de 4.100 €. El consumo real es 13.200 €. Con unas ventas de comida de 41.250 € sin IVA, el food cost real del mes es del 32 %.
Los dos inventarios importan: si justo antes de cerrar el mes recibió un pedido grande, sus compras se disparan pero su inventario final también, y la fórmula lo corrige. Dividir compras entre ventas sin contar existencias produce un número que baila con cada pedido y no dice nada de la cocina. De ahí una regla práctica: inventario mensual como mínimo, y un recuento semanal de las 15 o 20 referencias más caras (proteínas, pescado, quesos), siempre el mismo día y a la misma hora. Separe además la bebida: el bar tiene su propio ratio con una economía distinta, y mezclarlos embellece el número sin aportar información.
Food cost teórico vs food cost real: la desviación que se come el margen
Con los escandallos hechos, puede calcular un segundo número que vale oro: el food cost teórico del mes. Multiplique las unidades vendidas de cada plato (su TPV se lo da) por el coste de su escandallo, sume todo y divida por las ventas. Es lo que el mes debería haber costado si cada plato hubiera salido exactamente según su ficha.
Siguiendo el ejemplo: si la suma de escandallos por ventas da 12.150 €, el teórico es del 29,5 %. El real, calculado con inventarios, fue del 32 %. Esos 2,5 puntos de diferencia son la desviación, y es pérdida pura: producto comprado y pagado que nunca se convirtió en un plato cobrado. Sobre 41.250 € de ventas mensuales son más de 1.000 € al mes.

¿De dónde sale la desviación? Casi siempre de una mezcla de estas cinco fuentes:
- Desperdicio: género estropeado en cámara, producción excesiva de mise en place, recortes aprovechables que van a la basura.
- Raciones generosas: la ficha dice 180 g y la sartén recibe 220 en una noche de prisa. Nadie lo nota, el cliente está encantado y la desviación lo absorbe en silencio. La báscula en la partida corrige la mayor parte.
- Invitaciones y comidas de personal sin registrar: todo plato que sale de cocina sin marcarse infla la desviación. No hay que eliminarlas, hay que anotarlas.
- Errores de recepción: pagar 10 kg y recibir 9, o aceptar un precio superior al pactado. Pesar y cotejar albaranes a la recepción es aburrido y muy rentable.
- Pérdidas y sustracciones: incómodo de nombrar y real en todas partes. Una desviación vigilada es, además, el mejor detector: el hurto aparece como un hueco que ningún registro de mermas explica.
La disciplina es simple: calcule teórico y real cada mes e investigue la diferencia en lugar de encogerse de hombros. Una desviación por debajo de un punto es excelente; una que salta de repente señala algo concreto que cambió ese mes, y lo concreto se encuentra.
¿Cuál es el porcentaje de food cost ideal?
La respuesta honesta que muchos artículos evitan: no existe un porcentaje ideal universal. Las guías del sector en español suelen situar la banda saludable de la materia prima entre el 25 % y el 40 % de las ventas según el tipo de negocio, y hay quien toma el 25 % como referencia estándar para muchos restaurantes. Son brújulas útiles, no objetivos: una taquería, una arrocería y un asador pueden estar perfectamente sanos con ratios muy distintos.
Dos ideas valen más que cualquier tabla de referencia:
Se paga el alquiler con margen, no con porcentajes. Compare dos platos:
| Plato | Coste escandallo | Precio sin IVA | Food cost | Margen bruto por plato |
|---|---|---|---|---|
| Pollo asado | 2,80 € | 11,36 € | 24,6 % | 8,56 € |
| Entrecot | 7,50 € | 23,64 € | 31,7 % | 16,14 € |
El entrecot "suspende" en porcentaje y deja casi el doble de euros cada vez que se vende. Juzgue los platos por su margen en dinero y use el porcentaje global para vigilar la deriva en el tiempo, no como nota de examen de cada receta.
Lo que decide la rentabilidad es materia prima más personal, lo que en el sector se llama prime cost: una cocina que compra elaborados más caros con menos plantilla puede ganar lo mismo que otra que lo hace todo en casa con más equipo. Cómo encajan todas las piezas lo tratamos en nuestra guía sobre la rentabilidad de un restaurante.
Y un límite claro de esta herramienta: el escandallo dice lo que cuesta un plato, no a cuánto venderlo. Del coste al precio de carta hay psicología, posicionamiento e ingeniería de menú, y eso tiene su propia guía completa sobre cómo poner precios a la carta del restaurante.
¿Cada cuánto actualizar los escandallos con la inflación?
Un escandallo con precios del año pasado es una foto antigua: da confianza y desinforma. Con los precios de los alimentos moviéndose como lo han hecho estos últimos años, la frecuencia de actualización es parte del método:
- Revisión trimestral completa de todos los escandallos como mínimo, con los precios de las últimas facturas.
- Revisión inmediata de los platos afectados cuando un ingrediente principal sube de forma clara: si el salmón pasa de 12,90 a 15,50 €/kg, el escandallo del ejemplo sube de 5,21 a 6,06 € y el food cost del plato salta del 31 % al 36 % sin que usted haya cambiado nada.
- Empiece por el 20 % de la carta que más vende: en la mayoría de los restaurantes, un puñado de platos concentra la mayor parte del volumen, y tener esos escandallos al día aporta casi todo el control.
- Vigile la tendencia, no el dato aislado: una semana al 36 % puede ser un pedido grande o un menú especial; seis semanas subiendo del 31 % al 34 % son una señal real, y solo la verá si el número existe cada semana.
Actualizar el escandallo no obliga a subir el precio cada vez: a veces la respuesta es renegociar con el proveedor, ajustar la guarnición, cambiar el formato de compra o aceptar temporalmente menos margen en un plato imán. Pero todas esas decisiones exigen saber primero cuánto cuesta el plato hoy, no cuánto costaba cuando se abrió el restaurante.
Controle el coste, y llene la sala
Todo lo anterior trabaja el numerador de la fracción. El denominador son las ventas, y merece una observación honesta: la forma más rápida de estropear todos sus ratios es un comedor medio vacío, porque la cocina sigue comprando, produciendo y mermando contra covers que no llegan. Un servicio previsible hace la producción precisa y el inventario tranquilo.
Esa parte es nuestro oficio. La versión gratuita de ViteUneTable acepta reservas las 24 horas con su propio enlace y widget, envía confirmaciones automáticas por correo y cobra 0 % de comisión y cero costes por comensal, para siempre y sin permanencia. Cuando el volumen lo justifica, el Pack Estándar (29 € al mes, IVA no incluido) añade recordatorios automáticos por correo y Reserva con Google, y el pack Estándar + Anti No-Show (49 € al mes, IVA no incluido) protege las mesas grandes con preautorización de tarjeta. Seamos honestos: ningún sistema de reservas le hará el inventario ni le pesará las mermas. Pero unas mesas llenas y previsibles son lo que convierte un food cost bien medido en beneficio de verdad.
Preguntas frecuentes
¿Qué es el escandallo de un plato?
Es la ficha de coste de una receta: todos los ingredientes con su peso bruto, su merma, su peso neto, el precio de compra actualizado y el coste total por ración. En España se llama escandallo; en la mayor parte de América Latina se habla de food cost o costo de receta. Sirve para fijar precios con criterio, estandarizar raciones y detectar pérdidas.
¿Cómo se calculan las mermas en un escandallo?
Pesando el ingrediente antes y después de limpiarlo o cocinarlo, una sola vez por producto. El rendimiento es el peso neto dividido por el bruto, y el precio real del kilo aprovechable es el precio de factura dividido por ese rendimiento. Un salmón entero a 12,90 €/kg con un 55 % de rendimiento cuesta en realidad 23,45 € por kilo servido.
¿Cuál es la fórmula del food cost de un periodo?
Food cost = (inventario inicial + compras - inventario final) ÷ ventas de comida sin impuestos × 100. Los inventarios son imprescindibles: miden lo consumido, no lo comprado. Calcule las ventas sin IVA (en España el servicio de restaurante tributa al 10 %, en México el IVA general es del 16 %) y mantenga la bebida en su propio ratio.
¿Qué porcentaje de food cost es el ideal para un restaurante?
No hay un número universal: las guías del sector sitúan la banda habitual entre el 25 % y el 40 % de las ventas según el concepto. Lo importante es el margen en euros o pesos por plato, la suma de materia prima y personal (prime cost) y que la tendencia sea estable. Un asador al 35 % puede ganar más que un bar de tapas al 25 %.
¿Qué diferencia hay entre food cost teórico y real?
El teórico es lo que el mes debería haber costado según los escandallos y las unidades vendidas; el real es lo que salió de la fórmula con inventarios. La diferencia es la desviación: desperdicio, raciones sin pesar, invitaciones sin registrar, errores de recepción y sustracciones. Calcule ambos cada mes; una desviación por debajo de un punto es excelente.
¿Cada cuánto hay que actualizar los escandallos?
Revisión completa trimestral como mínimo, y revisión inmediata de los platos afectados cuando un ingrediente principal sube de precio. Priorice el 20 % de la carta que concentra las ventas y valore siempre el inventario a precios de la última factura: un escandallo con precios antiguos infla el margen sobre el papel y lo esconde en la realidad.
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